Masaje Erótico Para Dama
 

 
Tantra Verlagoza

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El masaje erótico es una suave caricia al cuerpo y al alma para quien lo recibe. No se trata de vulgaridades mal sanas, sino de una serie de movimientos en los que se utiliza la mano, los brazos, el tronco y las piernas, principalmente, para provocar estímulos sensuales.

Es un poema de amor hecho movimiento y tacto. Generalmente se aplica entre esposos; sin embargo, una persona con conocimiento de la delicadeza del alma del “otro”, puede ejercerlo con la mayor sutileza.

El masaje tántrico deriva de una tradición espiritual, la que en lugar de rechazar las sensaciones placenteras del ser humano, como en otras tradiciones, las integra para armonizarse con ellas a través del amor que resulta de la comprensión de la creación como toda una expresión del amor divino y que percibe a través de sus sentidos. Acepta lo que se siente y trata de verlo aun más allá de un regalo de Dios; procura ver al mismo Dios en ello y llevarlo, en su “corazón” siempre feliz, para transmitirlo a su prójimo.
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Curso para damas y caballeros. Atención a matrimonios, profesionales del erotismo, spas del giro y a toda persona interesada en mejorar su sexualidad, abierta a aprender novedosas formas de expresión íntima.
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Con este preámbulo, debe entenderse que el masaje tántrico se puede canalizar hacia la búsqueda del placer sexual y erotismo, como manifestaciones en pequeño y con posibilidades de aquél amor divino o como vehículo de los elementos que llevan a la exaltación mística de comunión con Dios.
Para el caso del curso es importante saber que la técnica se muestra abierta a sus múltiples posibilidades como son: vía mística, técnica para masaje erótico profesional, medio de unión y experimentación entre amantes (de personas que se aman) o para afianzar una relación matrimonial.

Para el caso de matrimonios, debemos tener en cuenta que muchas parejas, a pesar de los años viviendo juntas, no se conocen. No se han dado el tiempo o no se han prestado el interés de uno hacia el otro respecto a los gustos, placeres o incluso sus desencantos eróticos y sexuales. El masaje tántrico permite darnos a conocer a nuestra pareja en esta área altamente limitada por las falsas o distorsionadas creencias culturales y religiosas.

Muchas veces la monotonía familiar nos envuelve en una herrumbre pesada que nos obliga a pedir un tiempo fuera. Somos individuos, y como tales, tenemos necesidades muy personales que al verse insatisfechas (en el caso que nos ocupa) por creencias distorsionadas, que no podemos cumplir porque van contra nuestra naturaleza o que son impuestas como una castrante marca familiar, degeneran en desequilibrios internos (hacia uno mismo) y externos (hacia la familia y sociedad). Si estamos insatisfechos con nosotros mismos, lo estaremos en todos nuestros ámbitos, incluyendo el más amado: La familia.
El masaje tantra entre parejas “consolidadas”, permite una refrescante novedad al cotidiano que hacer familiar, donde un amante encuentra a su ser amado de manera renovada. Donde ambos encuentran un tiempo/espacio fuera para reconocerse, recordarse y restablecerse como individuos y posteriormente reforzarse como pareja. Este encuentro tiene mucho de divino, en tanto que uno da y el otro recibe en un acto simultáneo de amor que nos vincula a la misma creación, universo, Dios. Los amantes se descubren con sorpresa sobre sus necesidades ocultas o insatisfechas, pero los mantiene unidos el recuerdo de ese algo que hizo la diferencia para escogerse como pareja. El consentimiento de ambos para el encuentro de lo nuevo (e integración de eso nuevo) les permite explorar confiadamente, aunque con recelo inicial, hacia el misterio del placer reprimido, sentimientos guardados, emociones negadas, la vida desconocida.

Cuando la relación entre parejas se ha vuelto tensa, el masaje tantra se puede aplicar entre ellas como si cada uno fuera un personaje externo al matrimonio, como un o una masajista profesional del erotismo. A veces, al actuar de esta forma, al desconectarnos de la “pareja”, vemos desde fuera su situación, le comprendemos y volvemos a aceptar. En algunas ocasiones, al darle una sorpresa inesperada al otro, mostrándole el esfuerzo de haber aprendido algo diferente para él/ella, las perspectivas cambian, se abre la posibilidad de diálogo y confianza. A veces, él/ella, se sincera y expresa todo aquello que desde su punto de vista no va bien en la relación. Por supuesto que ello requiere de verdadero trabajo interior; de una capacidad importante de escucha, asertividad lingüística propósito de cambio, escucha y aceptación de los propios errores.
El trabajo del masaje tantra es arduo para el masajista, pero pronto se ve recompensado. Es arduo en el esmero por la técnica y efectivo en los procesos bioquímicos de adentro. El fluir de las endorfinas genera una ola de placer y descanso, la dopamina seda el dolor, la actividad cardiaca se acelera, las células se oxigenan, anquen los sentidos se agudizan, el cerebro se relaja. Las hormonas tienden al equilibrio, la oxitocina re-enamora al amante. Este es un campo apto para el diálogo, reconocimiento, negociaciones.

El conocimiento del masaje erótico tantra nos permite ofrecer placer al cliente o pareja. Nos permite robarlo de su mundo para darle la bienvenida a nuestro paraíso por medio de nuestros movimientos cadenciosos y estimulantes a través de todas sus zonas erógenas y corrientes nerviosas estimulables, con capacidad de concentrarnos, ahí, donde siente mayor placer, con el deslizamiento correcto, con las partes del cuerpo exactas para él/ella, con los besos y caricias deseadas. Acariciamos el alma, para que se desborde el espíritu.

Indirectamente activamos la corriente sanguínea y linfática, despertamos la sensibilidad nerviosa, bajamos el dolor de algunas zonas lastimadas. Generamos un estado de paz y relajación con apoyo de la aromaterapia, luz y sonido para la ocasión.

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